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jueves, 4 de febrero de 2016

2ª PRESIDENCIA DE YRIGOYEN



Hacia 1924 el radicalismo se dividía en antipersonalistas e yrigoyenistas. Los antipersonalistas, seguidores de Marcelo Alvear, se manifestaban en contra de la política personal del caudillo. Los personalistas o yrigoyenistas se autodefinían como los verdaderos intérpretes del carácter popular, revolucionario, transformador y americanista del radicalismo, y acusaban a los primeros de ser una forma encubierta del conservadorismo.

El enfrentamiento entre ambas facciones se agudizó al terminar el mandato de Alvear, y van por separado a las siguientes elecciones de 1928, en las que el viejo caudillo Irigoyen obtiene una victoria arrasadora sobre los otros candidatos. A estos comicios se los llamó el plebiscito porque Irigoyen logró acumular el doble de los votos que todos los demás partidos reunidos.

Tal apoyo popular que pareció instalarse definitivamente, fue cediendo prontamente ante el descontento generalizado que provocó la funesta repercusión que tuvo en nuestro país el inesperado crack de la Bolsa de Nueva York en 1929 y sus extendidas consecuencias.

Los efectos de la crisis mundial se hicieron notar en el país: se desvalorizó la moneda, los precios de nuestros productos agropecuarios cayeron notablemente, ello acarreó el aumento del desempleo y un deterioro considerable en la calidad de vida de la población.

La acción obstinada en el Congreso, tanto de conservadores como de los antipersonalistas, de poner obstáculos a la tarea del gobierno, se juntó a la precaria salud del presidente, lo cual agravó la situación. Azorada la oposición al ver que sería muy difícil el desplazamiento del radicalismo en elecciones libres, con actitudes antidemocráticas, mediante una campaña feroz en los diarios, seguida de intensas agitaciones en las calle, terminaron por socavar la figura presidencial y provocó el descreimiento del sistema republicano.

Los hombres que rodeaban al presidente Irigoyen se mantuvieron demasiados confiados en la mayoría que habían obtenido y no llegaron a comprender el escenario que se avecinaba. Las advertencias sobre una conspiración tramada para derrocarlo fueron desoídas por el presidente, que rodeado de su círculo intimo, se encontraba aislado, careciendo de comunicación, inclusive con sus propios funcionarios.

Al deteriorarse considerablemente la salud del presidente, se vio obligado a delegar el mando en su vicepresidente, quien inmediatamente decretó el estado de sitio, pero ya era demasiado tarde para encaminar la situación.

Al amanecer del 6 de septiembre de 1930, una columna del Colegio Militar, al mando del general José Félix Uriburu, se dirigió a la Casa de Gobierno para exigir la renuncia del Vicepresidente, no hallando resistencia alguna.

Al enterarse, Irigoyen se dirigió a la ciudad de La Plata para, desde allí, intentar recuperar Buenos Aires, pero el ejercito no respondió a su mando. Al día siguiente presento su renuncia, e inmediatamente fue detenido y conducido a la isla Martín García donde quedó recluido. Había ocurrido el primer golpe militar contra un presidente en legítimo ejercicio de nuestra historia.

PRESIDENCIA DE YRIGOYEN



En 1916, Hipólito Yrigoyen es consagrado presidente por el voto popular. La Ley Saenz Peña que había universalizado el derecho a elegir, y la transparencia del proceso electoral en que fue elegido, le permitieron ser el primer presidente surgido de elecciones sin fraude.Bajo el programa que Yrigoyen denominaba de “reparación nacional”, empeñó su esfuerzo en terminar con la corrupción, renovar las costumbres y la clase dirigente, y reorganizar las instituciones políticas de la nación mediante la efectiva aplicación del sufragio libre.

Caracteriza a la época que los hijos de inmigrantes habían crecido recibiendo los beneficios de la ley de educación común ―que les había permitido ir al colegio y a la universidad― se comienzan a integrar a los cargos públicos, cubriendo tanto los electivos como los de la administración.

La tarea que se había impuesto Irigoyen se vio dificultada principalmente por no contar con mayoría en el Congreso Nacional para implementar sus reformas, y además por encontrarse las provincias gobernadas por funcionarios conservadores. Esta última situación llevó a Yrigoyen a ordenar intervenciones en varias provincias -las llamaba intervenciones reparadoras- con la finalidad de llamar a elecciones limpias para concluir los mandatos de gobernadores conservadores que habían sido elegidos en comicios fraudulentos.

Si bien durante su gobierno hubo una actitud conciliadora y comprensiva de las justas aspiraciones obreras, grupos anarquistas y comunistas agitaban el ánimo de los obreros produciéndose huelgas con sorprendente violencia como los ocurridos en la llamada “Semana Trágica”, en la Patagonia y en La Forestal, con centenares de muertos.

La Primera Guerra Mundial, ante la cual nuestro país mantuvo una posición neutral, provocó la valorizaron de los productos agrícolas, cereales, carne, necesitados por los países en guerra, pero también acarreó una disminución de la importaciones, intentándose sustituirlas con fabricación local, lo cual dio la perspectiva de creación de una industria nacional.

En política exterior, el Presidente no solo mantuvo la neutralidad de nuestro país a pesar de las presiones de los intelectuales, los universitarios, y hasta del Congreso Nacional -que se opusieron- sino que también convocó a las naciones hispanas a un congreso para debatir problemas comunes, que fracasó por injerencia de los Estados
Unidos.